Gladys: …más de 15 años viviendo con VIH…

Gladys: …más de 15 años viviendo con VIH…

Mi nombre es Gladys Rosa Báez, hija de una madre soltera, hermana de un varón, aunque en casa nunca me falto el afecto, teníamos muchas necesidades económicas, mi madre trabajaba día y noche para mantener a dos hijos.

Mi niñez paso volando, puesto que desde chica estuve tratando de ayudar a mi madre y trabajaba para ganar algo de dinero, tenía una abuela la cual era muy estricta, y gracias a eso aprendí a valerme por mi misma y hacer las cosas de la casa, como cocinar limpiar y hacer manualidades etc.

A la edad de 17 años por fin pude estudiar lo que más quería (corte y confección). Aunque me gustaba ayudar a las personas siempre pensaba que no tenía lo necesario para hacerlo. Ese mismo año me enamoré perdidamente de un muchacho, él era joven y apuesto, aunque mayor que yo, no tenía más de 20 años, él trabajaba como policía, al siguiente año, estando yo embarazada nos casamos, porque era imposible criar sola a un hijo.

Mi esposo siempre me trato dignamente, yo era su amiga, confidente, señora de la caza, me fue fiel y me amó, hasta que nació mi segundo hijo, en ese tiempo, el empezó a cambiar, poco a poco empezaron los maltratos verbales, y más tarde agresiones físicas, siempre que faltaba el dinero se ponía nervioso y me golpeaba (él no me dejaba trabajar, solamente quería que me quede en la casa). A cada día que me maltrataba y golpeaba yo intentaba hacer pasar el dolor y decía: ¨mañana va a cambiar, ya no me golpeara más¨.

Cuando mi esposo comenzó a vivir en la ciudad de Encarnación, solamente venia de visita cada 15 días, pero luego de un tiempo comenzó a rechazarme y ya no quería estar conmigo. Después de unos meses nos llevó a vivir a Encarnación. Para mí fue algo muy lindo; pensaba que todo sería diferente y se arreglarían las cosas, pero desde ese entonces empezaron los malestares como la diarrea, el vómito y las verrugas en las partes íntimas, entre otras cosas. Fui a ver a un médico naturista; él me dijo que tenía que consultar con un doctor en algún centro de salud. Volvimos a Asunción con mis dos hijos y mi esposo, pero ya en un estado crítico.

Mi esposo se internó y luego de unos estudios nos dijeron que tenemos VIH. Yo tenía solo 37 kg y mi defensa estaba por debajo de los 185 CD4 (el CD4 es un tipo de linfocito encargado de la defensa del cuerpo). La defensa de mi esposo estaba de 85 CD4, mucho peor que yo. Los días que él estuvo internado, le acompañe y estuve a su lado hasta que salió de alta. Empezamos a venir cada 6 meses a consultar.

Una vez caí enferma porque me equivoque en el horario de la toma de un medicamento; me dio un ataque y llegamos justo a tiempo al hospital. Me atendieron y me salvaron la vida.

Internada allí, conocí a Judith y David, quienes me invitaron a Alto Refugio, en donde encontré un hogar y una nueva familia. Conocí a Dios y volví a sonreír; empecé a compartir con otros y conocí lo que era una amistad sincera.

Hoy día soy feliz y estoy orgullosa de servir a Dios en mi iglesia local, pudiendo contar a otros lo que Dios hizo en mi vida. Pude perdonar y fui sanada emocionalmente. El regalo más lindo que pude tener fueron los últimos meses de vida de mi esposo. Conocimos el amor verdadero de pareja; antes que el fallezca pudimos recuperar todo el tiempo perdido y amarnos como nunca antes lo habíamos hecho. Todo esto lo logramos gracias a Dios y únicamente a él, pero el utilizo a David y Judith para bendecirnos.

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